Paula Bohince
LIRIOS Y SALTAMONTES
Cliente en una casa de cortesanas, cuadro
de lo masculino y femenino.
Los lirios se recuestan, lánguidos, rosa oscuro
el centro y más claras las extremidades.
El saltamontes, en su armadura, empuña la brizna
verde. La cercanía es éxtasis
suficiente. Un nostálgico soldado se arrodillará
junto a la cama de cualquier mujer, para volverse loco ante
la desnudez de la corola y cáliz.
A partir del grabado en madera “Lirios y saltamontes”
de Katsushika Hokusai, Japón, 1760-1849
*
UN NIÑO SUEÑA CON FANTASMAS
Porque los jóvenes son tan capaces
de morir, inseguros de qué es lo real en el mundo,
los fantasmas territoriales se aprovechan.
El tormento es real. La madre deja
la aguja de coser
y observa el clima cambiante en los rasgos
de su hijo. Es un teatro,
y una debilidad mirar, antes
de despertarlo. La emoción de un pez
que lucha en el anzuelo, desde un balcón de barco.
A partir del grabado en madera “Un niño sueña con fantasmas”
de Kitagawa Utamaro, Japón, 1756-1806
*
MONTAÑA Y RÍO EN LA RUTA DE KISO
En su piel de invierno la comadreja se echa
a soñar. La película muda
se congela. La nieve tiembla desde los hombros,
el animal parece dormido.
Ahora el paisaje queda sofocado,
sin manchas de fantasía.
El hielo en la insistencia azul
carece de emoción. Cuán hermosa
su ausencia, el vacío de los copos
cuando golpean, el silbido sordo de es, es, es…
A partir del grabado en madera “Montaña y río en la ruta de Kiso”
de Utagawa Hiroshige, Japón, 1797-1858
*
FAISÁN DORADO Y PEONÍAS
El dorado oscuro y denso del caqui
el otoño o el permiso
denegado, él se cierra como bóveda
mientras las peonías son damas
en un sauna —blancas, expuestas,
grabadas en relieve blanco.
Su pechera un follaje aislado, mientras
las flores tienen amistad:
nubes cargadas, fragantes, en el calor
del verano. Noble, solitario, desea
que lo encuentren. Desea una señal de Somos
iguales, en el vello oscuro y denso.
A partir del grabado en madera “Faisán dorado y peonías”
de Isoda Koryusai, Japón, 1735-1790
*
CAZA DE LUCIÉRNAGAS
Del cielo negro y agrietado nacen
los latidos estivales de placer. La madre arroja uno
en la caja pequeña que trajo
para esto: goza y luego suelta. La hija,
extraña y familiar, es el retrato
de la experiencia original, cuando el entusiasmo dominaba las venas
antes de reducirse a un guiño efímero. Reminiscencia
de la niñez frente al río iluminado.
A partir del grabado en madera “Caza de luciérnagas”
de Eishosai Choki, Japón, 1756-1808
*
LA COSTA ROCOSA DE KOYURUGI
Olas fantasmas, como águilas. Garras descoyuntadas
atacan las rocas una y otra vez.
En el glosario del conflicto, no hay naturaleza
contra naturaleza, mientras el hombre libra
batalla infinita contra sí mismo o sus enemigos.
El pasado y futuro existen
solo en la paranoia, para realzar el escéptico
presente. Bordeado por el vacío.
Los árboles, como los niños, aprenden a vivir
a distancia, o sufren la consecuencia
de la circunstancia ajena.
A partir del grabado en madera “La costa rocosa de Koyurugi”
de Utagawa Hiroshiga, Japón, 1797-1858
* *
Imagen: Ana Wingeyer, de la serie “Polillas artistas.” Selección de Marisa Espínola de Espacio en Blanco (más).
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